miércoles, 1 de septiembre de 2010

Para Compartir: Enseñar a elaborar las pérdidas

Quiero compartir este artículo con ustedes, el cual fue publicado recientemente por la Psicóloga Neva Milicic, en su columna semanal, en la Revista Ya del diario el Mercurio, pues dada la situación de duelo que estamos viviendo como familia, me reafirma en la idea de que hemos actuado bien al permitirnos expresar, de manera abierta y contenedora, nuestros sentimientos de pena y de pérdida.


"Nunca se debe hacer sufrir a un niño, pero si le sucede algo doloroso sería más dañino que reprimiera o negara el dolor".


Por Neva Milicic, Psicóloga
Revista Ya, El Mercurio

En la infancia, toda pérdida, por pequeña que les parezca a los adultos, es para los niños un proceso doloroso, que produce una reacción emocional de mucha pena y un sufrimiento real.

Los niños experimentan como pérdidas las siguientes situaciones, entre otras: el alejamiento de sus amigos, la separación de sus padres, una baja en su rendimiento escolar, las enfermedades y por supuesto los procesos que se relacionan con la muerte de personas queridas y cercanas. Enseñarles a elaborar las pérdidas es una tarea de desarrollo ineludible.

Para poder elaborar las pérdidas, un niño requiere utilizar todos sus recursos emocionales y cognitivos y del afecto y apoyo emocional de sus personas más significativas, las que deben estar cercanas y disponibles para escucharlos. Aprender a elaborar las pérdidas en la infancia los prepara para enfrentar los duelos mayores que el existir supone durante la adolescencia y la vida adulta.

Cuando hay una pérdida importante se produce un compromiso global, se afectan todos los niveles de funcionamiento de la persona. Es frecuente que los niños se sientan faltos de energía y débiles, presenten alteraciones del sueño, disminución del apetito y en ocasiones bajas en el sistema inmunológico. En el aspecto emocional, además de la tristeza, se presenta desinterés por muchas cosas. A menudo se ponen altamente irritables y muchas veces también hay sentimientos de culpa. Los procesos de pérdida también afectan su sociabilidad. Muchas veces quieren estar solos, se aíslan, otras veces se apegan excesivamente a sus personas significativas. No es raro que se pongan autorreferentes al no saber aún contener sus emociones. En el plano intelectual, les cuesta concentrarse y su capacidad de organización se ve disminuida, así como su productividad.

A veces, los adultos intentan minimizar y distraer a los niños de la legítima pena que están sintiendo, lo que es una mala estrategia. Esta conducta parental es comprensible, porque es muy doloroso ver sufrir a un hijo, pero puede llevar al niño afectado a ocultar sus sentimientos o a disociarse. Por eso, es mejor decir "siento mucho que se haya muerto tu perrito y debes estar pasándolo muy mal" que tratar de minimizar la pena y ofrecer comprarle otro. El niño tiene vínculos afectivos que no deben ser sustituidos inmediatamente. Nunca se debe hacer sufrir a un niño, pero si le sucede algo doloroso sería más dañino que reprimiera o negara el dolor. Es mejor que aprenda a elaborar sus pérdidas, conversándolo con personas significativas. Así aprenderá a pedir y dar soporte emocional en situaciones dolorosas.


lunes, 23 de agosto de 2010

Despedir a un padre y despedir a un abuelo

He estado ausente de mi blog, y no ha sido como a principio de año por la falta de tiempo. Ha sido por una enorme pena que tenía ocupada tanto mi mente como mi corazón, y sin este último… yo no puedo escribir.

Como tanta gente que conozco, no he estado inmune de aquella horrenda enfermedad que de vez en cuando le da por apoderarse de uno de nuestros seres queridos… esta vez me toco a mí ver como un horrible cáncer me separó de mi padre.

Y es que uno sabe lo que es… entiende el diagnóstico… acepta el pronóstico… se prepara para lo inevitable y aún así… uno sucumbe ante el dolor… porque nadie esta preparado para despedir a alguien que se ama tan profundamente.

Y yo no era sólo hija… también soy madre… y sabía que debía ser fuerte ante mis hijos… porque también soy católica… y pese a la pena, …a la tremenda pena, debía ser capaz de transmitir a mis hijos los dones de la vida eterna… en la que yo sí creo… pero cuesta no llorar, cuesta aceptar que no podremos abrazar al padre… que no podremos abrazar al abuelo…

Y descubro que en estos momentos, como en tantos otros, en que los recuerdos se convierten tanto en un bálsamo como en una tortura… porque uno los agradece porque son hermosos… pero duelen porque son sólo eso… recuerdos… que no podremos revivir… no al menos en esta tierra… no al menos en este mundo; …no queda más que reír y llorar… y aceptar la locura… porque nadie cuerdo puede pasar por esto … sin perder un poco la cordura…

Y soy psicóloga… y sé de duelos… entiendo eso de de no querer hacer nada… y no quiero justificarme… pero entiendo eso de no tener ganas de nada… mejor ahora que antes… porque ahora lo vivo en el cuerpo…Y también sé, de que la gente trate de levantarte el ánimo… y luego, y por lo mismo, …de enojarte… de llenarte de rabia… de pelear con los que amas y aún están vivos…quizás por eso… porque están vivos!!

Y luego… hay que buscar la tranquilidad… secar los ojos y dejar de llorar. No me avergüenza que mis hijos me vean llorando… ellos saben que las lágrimas son parte del alma que se escapa por los ojos cuando uno tiene pena… y los dejé llorar… les alenté a que se dieran ese permiso y que no se avergonzaran de su pena… porque no debe darnos vergüenza el llorar cuando debemos soltar la mano de alguien que queríamos nos acompañara en el camino por mucho tiempo más…

Y en el fondo… al verlos llorar… sentí que lo estábamos haciendo bien… que son humanos… que son sensibles …que tanta muerte en los juegos de computador y en la televisión no los deja indiferente ante la real y verdadera partida de un ser querido… de un ser cercano… de un ser que era de carne y hueso… y por lo mismo mortal…

Decir adiós no es fácil… menos decir adiós papá…

Pero es fácil decir gracias, muchas gracias por todo, porque en ese todo caben infinitas palabras, infinitos momentos… infinitas emociones, sentimientos, pensamientos y acciones, gracias… por mí y por mis hijos… tu legado a esta tierra…gracias papá…

Sé que nos acompañas… en el pedazo de cielo que todos llevamos dentro en el corazón… ahí donde me hablas… y donde me pides que deje de llorar… porque se que amas mi sonrisa…

Te prometo papá que seguiremos adelante, y que no te dejaremos atrás… que nos preocuparemos de mantener viva tu presencia… la que estoy segura vendrá más en forma de paz y aceptación, y menos … como la siento ahora… en un sin sentido de tu ausencia…

El tiempo es el que ayuda a la marea a convertir en suave arena las piedras que hoy me duelen al pisar… sueño con ese día en que pasearemos juntos en una nueva playa y que contemples orgulloso en los hombres y mujeres en que se convertirán tus nietos… porque siempre mantendremos en el horizonte tu ejemplo vivo… de un sencillo, hermoso y buen hombre.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Qué rápido pasa el tiempo!!

Desde que comenzó el año escolar de mis hijos hasta ahora, han pasado los días, las semanas y los meses con una velocidad que no he sido capaz de dimensionar hasta hoy... que me acordé que tenía un blog y que hacía mucho tiempo que no escribía nada.

Horror y espanto sentí al darme cuenta que no había compartido nada desde Marzo. Esto me dice que Abril pasó sin pena ni gloria y que casi pasa lo mismo con Mayo. No es que no esté haciendo nada, al contrario he estado ocupada en tantas cosas, que no he tenido ni siquiera tiempo para visitar mis blogs preferidos y menos escribir acerca de lo que me ha interesado, lo que he leído (que ha sido mucho y muy variado), lo que he vivido y lo mucho que he seguido aprendiendo en el día a día con mis "queridos monstruos"...

En el colegio de mis hijos, en sus diferentes cursos, me ha tocado ser espectadora de primera fila de los problemas de moda, que aquejan a nuestra "moderna sociedad".

Como apoderada que le gusta participar de su comunidad escolar, he debido discutir, mediar, comentar y enfrentar los tan habituales, y no por ello aceptables, temas de: bullying (gracias a Dios no sobre mis hijos), estrés escolar, falta de compromiso de los papás en la educación de los hijos (no sólo en lo académico, lo preocupante tiene relación con lo formativo), desmotivación por el estudio (esto sí me toca directamente en lo personal, lo que me cuesta que mis niños se hagan responsables por estudiar solos y que no sientan que es "una lata", y que no tenga que perseguirlos ), etc., etc. y etc.

Esto es lo que me ha llevado a buscar mucha lectura acerca de estos tan diversos temas. Lástima que siempre el tiempo para sentarse a leer tranquilo es tan escaso!!

Lo peor es que siento que no he podido profundizar en nada. Es como estar en una cena buffet en la que comes de todo un poco, para no perderte ningún plato, pero en realidad no quedas con gusto a nada, sólo con un fuerte dolor de estómago. En el caso de mi "multilectura", con un fuerte dolor de cabeza.

Espero que ahora que las cosas van agarrando una cierta inercia, pues las "ruedas de la carreta del estudio" de mis niños ya están en marcha (lenta pero en marcha), pueda compartir en este blog alguna de estas "mini investigaciones"  y mis humildes y personales observaciones y conclusiones acerca de tan variados temas.

De lo contrario, ruego paciencia, pues estaré otro tiempo desaparecida.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Volver a clases…

Hace algunas semanas, mis hijos volvieron al colegio y yo sigo en casa. Lo cual es una situación extraña, pero agradable, en la medida que ahora tengo el tiempo, para ordenar las cosas que por años esperaron a que lo tuviera. Y estoy de buen ánimo, porque soy optimista de que teniendo consulta, es cosa de tiempo para que lleguen los pacientes.

Pero ando igual que mis niños; distraída, desorganizada, a veces con mucha energía y otras… sin ganas de hacer nada.

Tuve que ponerme muy firme con los horarios, en especial con la hora de apagar televisión y luces, pues sabía que con el ritmo que teníamos en vacaciones no íbamos a llegar a ninguna parte, y en especial, yo no habría podido levantarme a hacer de la locomotora que nos permite llegar a la hora al colegio todos los días.

Lo entretenido fue encontrarse con los amigos de siempre, comentar acerca de las vacaciones y obviamente, del tema obligado después del 27 de Febrero, de dónde estábamos al momento del terremoto. Gracias a Dios, nuestros amigos al igual que nosotros, sólo tuvieron pérdidas materiales pequeñas y pudimos disfrutar del reencuentro al saber que estábamos todos bien.

Lo penoso es que ya empezamos con las tareas, y las interrogaciones, y las pruebas. Y  siento que mis niños aún andan en la estratósfera…(quizás yo también), y debo lacearlos para que cumplan con sus obligaciones y se pongan las pilas.

Menos mal que ellos han obtenido buenos resultados, y las nuevas profesoras no me han enviado comunicaciones. Espero que mis hijos hayan entendido lo que les hemos explicado hasta el cansancio, de lo importante que son las primeras impresiones, porque no existen “segundas primeras impresiones”.

Y trato de imaginarme cómo seguiremos trabajando en el futuro, de cómo nos tendremos que organizar si es que no tengo el mismo tiempo con el que cuento ahora, de si ellos van a ser capaces o no de ponerse las pilas y continuar de manera más autónoma, de si la torre que hemos construido, en base a trabajo constante y estudio, no se nos va a venir abajo el día que no esté para apuntalarla.

Pero como en todo crecimiento, no me queda más que confiar. Porque los veo, y están grandes; ya no nos dejan (ellos) que los llevemos a sus salas. “Hasta aquí no más mamá” me dicen. Al menos aún me permiten despedirlos con un beso.

Así han pasado estas primeras semanas, acomodándonos a los nuevos horarios, a las nuevas actividades, a los nuevos profesores, a las nuevas expectativas y a los nuevos temores.

Cada comienzo de año me pasa lo mismo, y es que no me queda claro si quiero que pase lento, o si lo único que quiero es que termine rápido.



martes, 16 de marzo de 2010

Después del Terremoto ¿Qué podemos hacer?

Han pasado más de dos semanas, y aún no podemos dejar de hablar del terremoto. Está demasiado presente en nuestras vidas, más aún con las tan desagradables réplicas.

Encendemos la televisión, y ahí continúan las noticias de las zonas más afectadas, aunque gracias a Dios con una visión más positiva, ya que el enfoque ahora es mostrar como han ido llegando las ayudas y los aportes para quienes lo perdieron prácticamente todo, incluso su tranquilidad mental.

Lo mejor, es que ya se ha logrado un cierto nivel de normalidad, bastante frágil como lo percibimos el día del masivo “black out”… un apagón que dejó a más de la mitad del país a oscuras!!. Pero bien, al menos se han limpiado las calles, se han quitado los escombros, la gente esta yendo a trabajar, los niños más afortunados están yendo a clases y lo mejor de todo, se ha instaurado el concepto de “Reconstrucción” como propio a la idiosincrasia de todo chileno, porque vamos a ponernos de pie, una vez más.

Lo terrible es que junto a este concepto de reconstrucción, aparecen cifras inconmensurables para nuestros cerebros acostumbrados al manejo de una simple economía familiar. Se habla de miles de millones!! Pero me molesta que el enfoque se concentre principalmente en lo físico: edificios, carreteras, puentes, estadios, hospitales y escuelas.

Ahora debemos reconstruir también vidas, historias familiares, memorias. Lo que será sin duda muy difícil para aquellos que además perdieron sus recuerdos, sus fotos, sus herencias, sus hogares.

Nuestros niños deben ser capaces, a nuestro lado, gracias a nuestro mejor ejemplo, de sentir esta experiencia de vida como un aprendizaje positivo, y valorar la fuerza humana para superar los embates de la naturaleza.

Debemos aprender de lo ocurrido. Qué hacer y que No hacer. A veces esperar a que otros nos den luces, puede dejar nuestra vida definitivamente … apagada. Más iniciativa y más previsión, pudieron salvar sin duda muchas más vidas. Y ahora, no sólo buscar a los culpables, que es necesario para la reparación, para el perdón, sino fundamentalmente aprender cómo se pudo hacer mejor, incluso en nuestras casas.

El compromiso con ayudar a otros, es sin duda terapéutico. Sentir que hacemos algo para paliar el dolor de los más afectados. Incluso estos mismos afectados se sienten mejor cuando se dan cuenta que están trabajando, no sólo para sí sino para otros.

No importa qué, ni cuánto, pero aportemos con lo mejor de nosotros.Dar sentido a la palabra solidaridad  y hacer participar a los niños y a los jóvenes en esto, porque hace crecer el espíritu, nuestro espíritu de país. Ya vimos la peor cara de la desgracia, ahora queremos ver la mejor. Esto es lo que reconstruirá nuestras vidas, no sólo los puentes, no sólo las carreteras; sino el sentir que podemos ponernos de pie… juntos.


Para compartir: “ONG ofrece ayuda psicológica gratis por línea 800”

La línea es accesible tanto desde teléfonos fijos como de celulares, desde cualquier punto de Chile y ofrece atención las 24 horas del día.

La ONG World Vision estableció a través de la línea gratuita 800 331 222, apoyo sicológico las 24 horas del día, de lunes a domingo, especialmente para padres de niños afectados por el terremoto, pero también de atención al público en general.

4 sicólogos, que trabajan en forma voluntaria, aconsejan a padres y cuidadores cómo tratar y conversar con niños a raíz de las réplicas del terremoto.

"Atenderemos hasta que sea necesario, la gente está preocupada, como anoche mismo cuando se produjo un apagón", expresó este lunes una portavoz de la ONG.

World Vision (www.worldvision.cl), organismo que nació en Estados Unidos hace 50 años, que está en Chile hace 5, desarrolla al menos 15 proyectos de avance y promoción social en el país, en las áreas de la educación y la agricultura, entre otros.


Fuente: http://noticias.123.cl/entel123/html/Tele13/Noticias/Chile/398666.html